El riesgo de IA más común en una pequeña empresa no es una brecha de seguridad espectacular. Es que alguien pegue una lista de clientes, un contrato o código fuente en una cuenta personal de ChatGPT, donde la empresa no tiene visibilidad, ni control de retención, ni forma de eliminarlo cuando esa persona se va.
El segundo riesgo es más silencioso. Los asistentes integrados en Microsoft 365 y Google Workspace pueden leer todo lo que la persona que los usa ya puede abrir. Si hace años una carpeta de recursos humanos se compartió con "todos", el asistente la va a encontrar. La IA no crea ese problema, pero hace mucho más fácil toparse con él.