Ambas empresas gestionan tu correo electrónico y tus archivos en sistemas redundantes repartidos por varios centros de datos. Si falla un disco, un servidor o incluso todo un edificio, ni siquiera te darás cuenta. Eso es lo que se entiende por disponibilidad, y ambos proveedores destacan en este aspecto.
Ninguno de los dos proveedores se compromete a recuperar los datos que tu empresa haya perdido por culpa propia una vez finalizados sus períodos de conservación. Microsoft describe esto como «responsabilidad compartida»: ellos se encargan de la seguridad de la plataforma, mientras que el cliente es el propietario de sus datos y el responsable de decidir si desea realizar copias de seguridad. La documentación de Google expresa lo mismo con otras palabras. Ellos se ocupan de la plataforma; tú, de los datos que contiene.